La crisis que se vive hoy en Michoacán no comenzó ayer, eso es claro para todos.
¿Cuándo empezó? Difícil determinar, pero la cadena incluye a organizaciones muy fuertes del crímen organizado y que extendieron sus territorios hasta llegar ahí, pero también algunos otros que nacieron ahí mismo.
La presión asoladora de los Zetas derivó en el eventual nacimiento de la famosa "Familia Michoacana", que mediante sus brazos armados, operadores diversos y la estructura de control territorial dieron paso a lo que hoy conocemos como los Caballeros Templarios.
No podemos hacer a un lado que los distintos grupos delincuenciales se metieron hasta la cocina en ayuntamientos, oficinas gubernamentales y demás departamentos pertenecientes al estado jugando roles claves en la impartición de la autoridad, procuración de justicia e incluso a nivel ejecutivo.
Tampoco este tema es de hoy, debemos recordar la elección anterior por la gubernatura del estado, en la que Luisa María Calderón, hermana del entonces presidente, Felipe Calderón, hizo serios señalamientos contra Fausto Vallejo en el sentido de que la contienda estaba "arreglada" ya que grupos de la delincuencia habían operado en favor de él tanto a nivel ejecutivo como en las calles.
Pasando de lado el tremendo revés que significó para la presidencia y su baluarte, la guerra contra el crimen, tenemos hoy un estado que se perdió en las redes de la ilegalidad, al grado de que tanto el tianguis limonero, aguacatero y un puerto mercante estuvieron, y por mucho tiempo, a merced de grupos que hacían poco menos que gobernar, operar, por decirlo de un modo, en todo el estado.
Hoy, el gobierno federal exhibe y celebra con altavoces la estrategia que se seguirá para recuperar un estado que definitivamente se encontraba más que perdido, en real estado de indefensión hasta que se presentaron las autodefensas, no un resultado, sino un innegable síntoma de la desesperación de un pueblo que no supo más a dónde voltear y que renuente a abandonar su tierra como otros lo hicieron, no tuvieron más que defenderla, porque tampoco tenían más en la vida.
Declaraciones esperanzadoras, definitivamente, se han venido dando en los últimos días, y en lo más evidente se ha logrado replegar las potencias que ciertos grupos mantenían en algunos sectores del estado.
"La Secretaría de Gobernación tiene como finalidad mejorar las condiciones de vida de los michoacanos y si mejoran las condiciones de vida, a través de áreas de desarrollo social, económico y urbano, necesariamente y como consecuencia tendremos una disminución en delincuencia” dijo Alfredo Castillo, quien es comisionado federal para el rescate de Michoacán.
Es de celebrarse que se tomen medidas extraordinarias para resolver una situación que por muchos años minó no sólo el ánimo y la economía de los michoacanos, sino su estilo de vida, su percepción de la misma, sus hábitos, usos y costumbres, que jamás volverán a ser los mismos.
Ante esta realidad, surge del oscuro fondo de la mente una pregunta que los responsables nunca querrán contestar:
Pasando de lado el tremendo revés que significó para la presidencia y su baluarte, la guerra contra el crimen, tenemos hoy un estado que se perdió en las redes de la ilegalidad, al grado de que tanto el tianguis limonero, aguacatero y un puerto mercante estuvieron, y por mucho tiempo, a merced de grupos que hacían poco menos que gobernar, operar, por decirlo de un modo, en todo el estado.
Hoy, el gobierno federal exhibe y celebra con altavoces la estrategia que se seguirá para recuperar un estado que definitivamente se encontraba más que perdido, en real estado de indefensión hasta que se presentaron las autodefensas, no un resultado, sino un innegable síntoma de la desesperación de un pueblo que no supo más a dónde voltear y que renuente a abandonar su tierra como otros lo hicieron, no tuvieron más que defenderla, porque tampoco tenían más en la vida.
Declaraciones esperanzadoras, definitivamente, se han venido dando en los últimos días, y en lo más evidente se ha logrado replegar las potencias que ciertos grupos mantenían en algunos sectores del estado.
"La Secretaría de Gobernación tiene como finalidad mejorar las condiciones de vida de los michoacanos y si mejoran las condiciones de vida, a través de áreas de desarrollo social, económico y urbano, necesariamente y como consecuencia tendremos una disminución en delincuencia” dijo Alfredo Castillo, quien es comisionado federal para el rescate de Michoacán.
Es de celebrarse que se tomen medidas extraordinarias para resolver una situación que por muchos años minó no sólo el ánimo y la economía de los michoacanos, sino su estilo de vida, su percepción de la misma, sus hábitos, usos y costumbres, que jamás volverán a ser los mismos.
Ante esta realidad, surge del oscuro fondo de la mente una pregunta que los responsables nunca querrán contestar:
¿Por qué esperar?
Esta problemática no es resultado sino de la tolerancia, de la falta de acción y del poco interés de procurar un entorno de bienestar para el mexicano por parte de las autoridades que en sus propios turnos debieron haber ejecutado.
Sin embargo, como haya sido y por los motivos que se quiera, no fue así.
Es bueno escuchar hoy que se procurará recuperar el tejido social con una inversión a largo plazo tanto en el terreno económico, educativo y de seguridad entre otros; pero si hoy se puede hacer un esfuerzo extraordinario, también estamos seguros que de haberse hecho antes, nada de esto hubiera sido necesario
No fue sino hasta que la población tomó la responsabilidad que le correspondía al estado para defenderse por mano (o bala) propia que la autoridad decidió recuperar el gobierno que ya estaban ejerciendo los delincuentes para aprovecharse de la gente.
Del Michoacanazo se pueden decir muchas cosas, pero no que fuera una solución definitiva, de esta estrategia de hoy, está en veremos, aunque parece mucho mejor pensada y estructurada que cualquier cosa que se haya hecho antes por la tierra purépecha, y más aún, por sus habitantes.
Es un respiro, en especial para los michoacanos, que signos de mejoría comiencen a mostrarse, aunque una golondrina no hace el verano.
Este tema se puso en primer lugar de todas las agendas durante las últimas semanas, pero no debemos de perder de vista el resto de las problemáticas que siguen aquejando al país. Dicen, y dicen bien, que más vale prevenir que lamentar, y es la mentalidad que debe adoptar el gobierno federal para que otra "papa caliente" no llegue de nueva cuenta, alterando el rumbo planeado, no sea, que de nuevo, ante el esfuerzo extraordinario estemos preguntando otra vez: "¿por qué esperar?".
Orson Ge
Twitter: @orsonjpg
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