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| Foto: Archivo |
Después de intervenir quirúrgicamente al pequeño Akin Jautzi en San Luis Potosí en el año 2008, los doctores dejaron olvidadas gasas en el tejido cerebral del infante, causando daños cerebrales que causaron que hoy el niño no pueda ver, escuchar, hablar o ponerse de pie.
El daño es irreversible y ahora el niño depende completamente de los cuidados que sus padres y familiares puedan proporcionarle, por lo que el padre presentó una demanda ante la Procuraduría General de Justicia, ante la nula respuesta que ha recibido tanto de las instancias inmediatas como del Hospital Ignacio Morones Prieto, donde fuera intervenido su hijo.
Akin fue operado por hidroencefalia y un tumor que estaba alojado en su cerebro, sin embargo los cirujanos no tuvieron el cuidado de limpiar por completo el proceso, dejando gasas pegadas que se pegaron a la corteza cerebral, creando hongos y bacterias que derivaron en más de una decena de operaciones adicionales en el Centro Médico Nacional Siglo 21.
Enrique, como se identifica al padre del menor solicitó ya una indemnización al Gobierno estatal, sin que hasta ahora haya sido contestada, por lo que acudió también a la Comisión de Derechos Humanos de San Luis Potosí, misma que levantó recomendaciones para la Secretaría de Salud (SS) y la Fiscalía del Estado para investigar, sancionar a los responsables y reparar el daño, a lo que la SS contestó que no podía hacerla valer ya que el hospital no depende de los servicios de salud potosinos.
La situación se complica ya que los cuidados que requiere el pequeño, de ahora 8 años son delicados y requieren de mucho tiempo, por lo que es difícil para sus padres conseguir un empleo flexible en tiempos, por lo que se dedican al comercio informal y transportan al pequeño Akin en una vieja carriola que apenas resiste ya el peso del pequeño.
-jim
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